martes, 10 de julio de 2007

Michel Camilo en acción

Éste es un fragmento del documental "Calle54" de Fernando Trueba. Presentado maravillosamente por el director del documental, podréis ver cómo es Michel Camilo en acción. ¡Disfrutad!

¡Bravo Michel!


Le conocimos con su disco Spain, junto con Tomatito hace ya siete años y desde entonces no hemos dejado de comprar sus discos y de ver a Michel Camilo siempre que viene a Madrid.
Este dominicano de nacimiento es para nosotros un virtuoso del piano. Miro en su biografía en wikipedia (
www.wikipedia.com) y leo que compuso su primera canción a los 5 años (Mozart sólo se le adelantó en un año ;).
Cuando tienes la oportunidad de verle en directo, cómo mueve las manos, cómo lleva el ritmo, es como si todo lo que le rodeara se paralizara durante los minutos que dura ese tema, permaneciendo en silencio mientras el gran Michel Camilo toca su piano. Sus manos parece que vuelan por encima de las teclas mientras que no deja de sonreír ni un sólo minuto. Ves que está disfrutando como un niño, que lo que hace, lo está sintiendo en ese momento, y quiere compartirlo con todo el/lo que le rodea.
Tuve la ocasión hace poco de escucharle en un progama de jazz y soul de Radio3 llamado “Área Reservada”, presentando y desgranando tema por tema su último disco “Spirit of the moment”.
Explicó que en una de sus canciones terminaba con tres golpes de piano, queriendo decir “si-se-ñor”, como si al terminar de tocar hubiesen disfrutado tanto, él y su equipo, que cerraban el tema con un lazo de orgullo y diversión. Me encantó y me hizo pensar que me encantaría conocer todos esos “mensajillos ocultos” que seguro tienen los temas de Michel Camilo.
Si no habéis escuchado nada y este post os ha picado el gusanillo, os recomiendo los discos “Spain” (2000), “Spain again”(2006) (con Tomatito de nuevo) "Spirit of the moment" (2007), y "Live at the Blue Note" (2003).
Si estáis en Madrid, tenéis la oportunidad de verle este próximo jueves, día 12 de junio en el Festival Viajazz de Collado Villalba. ( http://www.viajazz.com/ )
Como dijo en la entrevista de Radio3, su último disco, fue grabado a pelo, sin cortes y sin arreglos porque quería sentir “el espíritu/ambiente del momento”. Simplemente genial.

jueves, 5 de julio de 2007

La monja que perdió la cabeza. Andreu Martín y Jaume Rivera


Hacía mucho que no leía nada de Andreu Martín y Jaume Rivera. La verdad esque desde que leí hace casi 10 años las aventuras del detective Flanagan no había vuelto a leer nada de ellos. Y no porque no me gustara, al contrario, sino porque no sabía que también escribían para adultos y no sólo novela juvenil.
Tengo mucho que agradecerles, con sus libros descubrí el gusto por la lectura y sus aventuras me transportaron a una Barcelona llena de aventuras y diversión.
Hace unos meses, volví a ver la colección de Flanagan en una edición más actual y le compré uno a mi hermano. Yo no tenía los libros pues los había cogido siempre de la biblioteca. El caso es que le encantó y ahora no deja de leerlos.
Ojeamos juntos una página web que mi hermano encontró sobre Flanagan y sus autores (
http://www.iflanagan.com/) y descubrí sus novelas “más adultas”
Me ha resultado difícil encontrar sus libros, ya que hay pocos traducidos al castellano, pero por fin, Pablo encontró “La monja que perdió la cabeza”, me lo regaló, lo leí y volví al mundo de Andreu y Jaume…

Este libro pertenece a una serie protagonizada por el detective Esquius, transcurre en Barcelona y desarrolla dos tramas la cual más interesante y entretenida.
Por un lado, el dueño de un club de alterne busca a su hija que es monja y ha desaparecido, por el otro, en un restaurante de lujo cerca de Barcelona, un cuadro de incalculable valor ha sido robado, y se sospecha que el ladón ha podido ser su mismísima santidad, el Papa.
Como veis por lo poco que he contado, las historias son muy curiosas y se salen de lo corriente. Sus personajes están perfectamente descritos y todos tienen algo que te hace reír (y mucho)…o llorar.
Sin duda recomiendo leer “La monja que perdió la cabeza”, es muy entretenido, y aunque un poco macabro disfrutas de principio a fin.
Me muero de ganas de seguir las andaduras del detective Esquius…

lunes, 11 de junio de 2007

La voz del violín. Andrea Camillieri



En honor a uno de mis blogs preferidos http://www.otranovela.blogspot.com/ inauguro la sección de “libros” con la última novela que acabo de leer: La voz del Violín, del italiano Andrea Camillieri.
Esta novela, ambientada en Sicilia, relata uno de los casos del Inspector Montalbano. El autor, que ha convertido a Montalbano en el protagonista de la mayoría de sus libros, retrata en esta ocasión la sospechosa muerte de una bella y rica mujer en su recién estrenada casa de Vigatá.
Aunque (como el autor indica al final de la novela) todos los nombres y descripciones de ciudades, lugares y personajes son ficticios, el libro respira pura esencia italiana. A través de sus páginas se puede percibir la alegría y la simpatía de los italianos, la importancia de la pasta, como alimento básico y casi “necesario para vivir”, y el ritmo tranquilo y pausado que llevan frente a la vida.

Hay una expresión italiana que me encanta y que resume muy bien un sentimiento que se siente al leer el libro, es “Il dolce far niente”. Se podría traducir por algo así como “El placer de no hacer nada”. Me encanta.
Creo que los italianos han encontrado el placer en algo tan sencillo como no hacer nada. Cuando muchos de nosotros nos quejaríamos de “aburrimiento”, ellos encuentran el lado bueno a esto (y a muchas otras cosas más), disfrutando de ello como un placer.
Esto no significa que no sean trabajadores o que sean unos vagos, ni mucho menos. Es simplemente una actitud positiva frente a todo lo que les rodea, que personalmente, me gusta muchísimo.

Resumiendo: el libro asegura un buen rato, es muy entretenido y la personalidad del Inspector Montalbano engancha hasta el punto de querer leer otro libro de la saga. Todo esto “aderezado” con toques del estilo de vida de los italianos, hacen del libro una buena elección para este verano.
Así que ya sabéis, en uno de esos momentos en los que se disfruta de “Il dolce far niente”, haced un hueco para La voz del violín y tendréis una tarde de verano made in Italy perfecta.

jueves, 7 de junio de 2007

Abonos Reales



Una de las cosas que más me gusta de vivir en Madrid es la gran oferta cultural que ofrece cada día. Si tuviera tiempo iría todos los días a algún espectáculo, concierto o exposición.
Lo bueno también, esque no es necesario tener mucho dinero para disfrutar de ellos. Siempre hay alguna exposición gratuita o algún concierto con entradas que aunque con poca visibilidad salen baratas y merecen la pena.

Es lo que nos pasa a Pablo, unos amigos y a mí en el Real.

Llevamos más de cuatro años abonados a la Temporada Anual del Teatro Real. No esque seamos unos sibaritas, ni mucho menos, pero la ópera tiene algo que nos atrapa y nos fascina. Los decorados, los artistas, las obras con las que nos sorprenden cada año, no sé, pueden no gustarte pero lo que es seguro esque no te dejan indiferente.

Como somos menores de 26 compramos las entradas a un precio realmente económico (6€ por ópera) y vemos grandes óperas con grandes artistas a precio de ganga. Lo “menos bueno” esque sólo podemos optar a un número muy limitado de asientos, es decir, que los jóvenes sólo podemos estar sentados en los peores sitios. Es lo que tiene pagar poco.

Otro “chollo” que te permite el Teatro Real si eres menor de 26, es comprar las entradas (en cualquier asiento del teatro) al 10% de su precio real, si llegas 1 hora ½ antes de que comience la actuación.

La próxima (y última) ópera de esta temporada es Il Trovatore de Verdi. Ya contaremos en otro post de qué trata y qué nos ha parecido.

Recomiendo a todo el que no ha estado nunca en el Teatro Real que intente ir alguna vez, aunque la ópera no sea de su agrado.
Al entrar en el teatro te sientes como trasladado en el tiempo, escuchando obras que se compusieron siglos atrás y que suenan tan puras, tan perfectas, que estás seguro de que Mozart, Puccini o Beethoven están sentados en alguna butaca, disfrutando ellos también de lo que un día crearon…